viernes, 19 de enero de 2018

Me levanto a las 6:30 de la mañana, con más sueño que vergüenza. Rezo para que haya café y no beber leche fría ( y porque no bebo del cartón). Cojo el coche.  Una hora y media cada día. Conduzco de noche y huele a campo. Voy tan tranquila escuchando new raemon en radio 3, se me cruza un perro y....a punto estoy. Qué raro eso de valorar más la vida de un perro que la mía propia. En ese instante de sangre caliente tu instinto animal te obliga a esquivar al perrito. Y bueno, otro día más puedo decir que estoy viva. A pesar de sobrevivir como médico a una epidemia de gripe con la que ni podemos ir al baño a media mañana. Otro día más de sobrecarga asistencial, de hordas, de multitudes agolpándose en la puerta de la consulta. Y ahora soy yo la que recuerda a Ángel stanich y su " mátame camión".